De la chispa de la vida, a la mala vida

lata cocacola

Ver en el mismo día al Presidente del Gobierno en su comparecencia en el Congreso reafirmando los buenos datos estadísticos de nuestra recuperación económica, y en la portada de los diarios digitales el despido de otros 750 trabajadores en España por un ERE en la multinacional Coca Cola, hace que algunos nos volvamos poco menos que esquizofrénicos. Lo cierto es que tan real es una cosa como la otra, tan real es que los Gurús de Davos vean un repunte en nuestra economía, como que digan que tenemos un paro inaceptable. 

Nuestra economía por desgracia tiene una doble personalidad, como la Coca Cola, con las cosas buenas y malas de su Cafeína y Azúcares o como los Gurús de Davos dando palmadas y tirones de orejas.  Esa doble personalidad de nuestra estructura económica está, por un lado, en la economía financiera, esa de los Bancos, las Bolsas, los precios, la especulación, los tipos de cambio, la prima de riesgo…, y por otro, en nuestra economía real, esa de la producción de algo, la creación de riqueza, los empleos, en definitiva los verdaderos Euros que cada uno llevamos en nuestro bolsillo. 

No podemos decir que la Coca Cola se esté hundiendo y por eso cierra plantas y despide empleados. Por cierto, mientras que escribo esto me estoy tomando una lata de Coca Cola. El motivo de esta restructuración es mejorar la competitividad de esta empresa, optimizando centros de producción y formas de distribución, y por tanto no es un ejemplo de que si las empresas hacen las cosas mal despiden a gente, como han pasado en otras tantas ocasiones, y sí es un ejemplo de que si las empresas hacen las cosas bien también despiden a gente. El problema está principalmente en que nuestra estructura de la economía real está muy dañada, hasta el punto que aun cuando nuestra economía financiera crezca, si las empresas hacen las cosas bien y sobre todo las multinacionales, siguen despidiendo empleados y nuestro paro no decrece. 

No hemos sido capaces de algo tan importante como preocuparnos de nuestra estructura productiva y económica. Como dicen algunos, a los que me sumo, hemos creado trabajos carentes de valor en aspectos de innovación y poco adaptados a los tiempos, somos “hacedores”,  “no pensadores, ni creadores”, que es lo que teníamos que tender a ser. El otro día descubrí, porque no le conocía, a Luis Garicano en un programa televisivo de esos que por desgracia no son los que más audiencia tienen. En él explicaba, de forma clara y concisa, las bases en las que no estamos cimentando esta recuperación económica. Me he quedado con algo que quiero compartir de su intervención, hablaba de que hay dos tipos de trabajos “los rutinarios”, que harán las maquinas, y los “no rutinarios”, esos que precisan relaciones interpersonales. Ponía ejemplos como cuidar un anciano, o poner un café, y aquellos no rutinarios que presentaba como abstractos, aquellos que necesitan ideas, creatividad, innovación. 

Coca Cola, despide a esos trabajadores que están en acciones rutinarias. Como no nos hemos preocupado de educar para crear, innovar y tener ideas, muy probablemente Coca Cola necesite creadores e innovadores que no encontrará en España. Me encanta saber que nuestra economía financiera marcha, así tendremos crecimiento, me preocupa que nuestra economía real no marche, tendremos más desempleados. Siempre hay que buscar lo positivo, menos mal que nos queda el turismo. FITUR la gran feria del turismo, que celebramos en estos días, ha dejado de manifiesto la buena salud del sector y es un motivo de alegría que estemos creando empleo en esas actividades interpersonales en las que no nos podrán reemplazar las máquinas, pero ¿será suficiente? 

Por desgracia nuestros gobernantes andan muy liados en preocuparse del aborto, de los separatistas, de la Prima de Riesgo, de la recuperación de la Bolsa, de la reforma fiscal… para seguir manteniendo el elevado gasto público, y de hacer una reforma educativa, en la que los recortes dejan casi sin capital para invertir en investigación, innovación y desarrollo. No comulgo con la violencia, pero está claro que antes que hacer bulevares nos queda mucho que poner en otras cestas y, aunque no sea a palos, tenemos que luchar por cambiar las ideas de nuestros gobernantes, luchar por hacerles entender que necesitamos de su ayuda y no de su estorbo para de verdad salir de esta. 

Mal vamos, Coca Cola nos ha dejado claro que no estamos en la “Chispa de la Vida”, más bien estamos en la “Mala Vida”.

Miguel Angel Robles 

 

 

2 comments to De la chispa de la vida, a la mala vida

  • Marián  says:

    Buenos días,
    Es una pena que escriba este artículo sin conocimiento de causa. Las plantas de Coca Cola, en España , no tienen simplemente personas a pie de máquina para pulsar el botón verde de marcha, o el botón rojo de paro. En las embotelladoras hay personas que ayudan a mantener la estructura de negocio, y adaptar el producto a la demanda del mercado. Cuando se detecta una nueva necesidad, o se tiene alguna idea innovadora, se pone en marcha un mecanismo, en este caso de personas. Personas, que desde el jefe hasta el operario de pie de máquina trabajan en las modificaciones necesarias para el desarrolo de la necesidad o nueva idea, con la mínima inversión , por aquello del ahorro de costes. Por lo tanto, no estoy de acuerdo, con lo que escribe, que sean trabajadores “rutinarios”. Los trabajadores de la embotelladoras, pueden presumir de haber hecho proyectos creativos e innovadores, así como modelos de trabajos, nada más lejos de la rutina.

    • Miguel Angel Robles  says:

      Marián,

      Lamento que mi falta de conocimiento me lleve a plasmar mi opinión, ciertamente lo único que puedo es pedirla disculpas. No es mi intención cuestionar bajo ningún concepto la capacidad creativa y capacidad innovadora de nuestras personas y menos de las que a pie de planta están trabajando en la mejora continua de los procesos. Es evidente que lo que yo entiendo desde fuera, así lo transmite la compañía y los medios de comunicación, es que los despidos se provocan por una mejora de procesos productivos y de distribución, si atendemos a que esta mejora implica despidos, a mi sólo me cabe pensar que estos despidos están en trabajos rutinarios, pienso en esa persona que se levanta todas las mañanas, toma su camión se hace una ruta y distribuye Coca Cola, o en ese que va todas las mañanas a la fabrica está a pie de embotelladora, cargando con una máquina elevadora las botellas en el camión. Nunca dudaré del valor de estas personas, sin ellas no llegaría a mi la Coca Cola, pero no soy yo el que digo que no tengan valor, lo dice Coca Cola, que les ponen de patitas en la calle argumentando que ya ellos no le aportan valor. Marián estamos en el mismo barco, mi único planteamiento es que tenemos una generación de jóvenes que se van de nuestro país, algunos sin la formación precisa, otros con más y a los que no les podemos ofrecer salida laboral. Hemos creado más personas capaces de llevar camiones y elevadoras que ingenieros para optimizar el proceso, y ahora estos no van a tener sitio en nuestra estructura de trabajo.

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