#ÉticaYA

éticaya

El recientemente fallecido “Zapatones”, ese “Sabio de Hortaleza”, Luis Aragonés y un buen equipo de jugadores, nos llevaron a lo más alto de Europa en el Futbol, un gran logro que nunca olvidaremos, al igual que nunca vamos a olvidar los nombres de los jugadores que consiguieron esta gesta, Casillas, Xavi, Torres, Iniesta, Ramos, Puyol, Villa, etc.

Por desgracia, tampoco nunca olvidaremos estos nombres, “El Bigotes”, Urdangarín, Blesa, Bárcenas, Díaz Ferrán, Julián Muñoz, Crespo, etc., esta es la alineación del equipazo que nos ha llevado a lo más alto en la Copa de Europa de la Corrupción , en la que hemos sido capaces hasta de ganar a los italianos, los mismos que siempre nos eliminaban en cuartos en cualquier competición futbolera hasta ese 2008.

Yo me pregunto, quién ha sido el seleccionador español de este equipo de corruptos que nos ha llevado a vapulear en corrupción a los demás, hasta ser señalados por las instituciones europeas. ¿Quién ha sido el Zapatones de la corrupción? Por el momento, sólo encuentro una respuesta, el entrenador ha sido el Estado. Sí, el Estado, ese ente que todos defienden pero ninguno entiende qué significa, ese que no sólo conforman los políticos, ni los sindicalistas, ni los empresarios, ni las administraciones…, algo que es de todos y debe de estar al servicio de todos.

Nuestro Estado, desde la máxima autoridad, la Casa Real, hasta su último integrante, personalizado en ese ciudadano anónimo que acaba de nacer mientras escribo estas líneas, es el responsable de que la corrupción y de que la falta de ética sea de verdad la principal de todas nuestras lacras. Es esta carencia de moral la que merma la capacidad económica y competitiva de nuestro país, haciendo tambalear cualquier viso de crecimiento social y económico, esa es nuestra crisis. Qué podemos esperar de un Estado del que cualquiera de sus componentes, Casa Real, Partidos Políticos, Sindicatos, Asociaciones Empresariales, Administraciones Locales, Autonómicas y Centrales, etc., podría protagonizar su propia serie de TV desenmarañando sus casos de corrupción. Qué podemos esperar de un Estado que goza de un 25% de economía sumergida; qué podemos esperar de un Estado en los que los delitos fiscales y los fraudes están a la orden del día y son casi impunes.

No sirve mirar para otro lado, mirémonos a nosotros mismos. No podemos levantar la voz, bajar la cabeza y avergonzarnos de lo que hemos conseguido. Nuestra regeneración no puede venir por la simple denuncia, por echarnos en cara unos a otros lo corruptos que somos, por defender nuestra honestidad, cuando no sabemos ni el significado de esta palabra. Nuestra regeneración viene por aprender el significado de la ética y los valores, por entender que ésta es una responsabilidad de todos, que somos los entrenadores de este equipo de corruptos, que les hemos dejado jugar, que somos nosotros los que les hemos puesto en el campo de juego, que les hemos dado el poder para marcarnos goles en nuestra propia meta.

Nuestra revolución no puede ser la de los palos, la de las manifestaciones, la de ocupar plazas o bulevares, la de desnudar nuestro torso, estamos confundidos. Nuestra revolución pasa por  mirarnos el ombligo, y preguntarnos ¿yo soy ético?, ¿tengo valores? Contéstate, busca tú ética personal y tus valores, y cuando los encuentres, entonces sí, entonces entre todos podremos empujar a los Corruptos, a los que hacen del Estado ese “Zapatones”, entrenador de corruptos.

Yo también soy de Hortaleza, no me considero para nada sabio, no soy capaz ni de entrenarme a mí mismo, pero soy un grano en un pajar, soy el último mono en esto que llamamos Estado, pero yo ya he empezado mi revolución personal, empieza tú la tuya, #ÉticaYA.

Miguel Ángel Robles

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